Lecturas: ‘El hombre duplicado’, de José Saramago

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Son distintas las opiniones que tiene el ser humano respecto al rumbo que toman sus propias vidas. Unos deciden creer en que hay un ser superior que les prepara un destino para el cual han nacido. Otros, en cambio, prefieren pensar que todo forma parte de un azar mágico del que nadie puede escapar. Los más valientes, en cambio, apuestan por echarse todo el mérito a ellos mismos y a las distintas decisiones, acertadas o no, que han ido tomando con cada nuevo amanecer que han presenciado sus ojos. Sin embargo, estos tres tipos de personas coincidirán en que, ya sea azaroso, dirigido o provocado, el destino de sus vidas es sólo suyo. Da igual que sea un trayecto o un desenlace glorioso, defectuoso o indiferente; todos coincidirán en que nadie más que ellos han vivido esa experiencia vital. Pero, ¿y si no fuésemos los únicos que estamos viviendo nuestras propias vidas? O lo que sería más inquietante: ¿Y si estamos viviendo una vida que no nos pertenece?

Con esta premisa tan inquietante acudí al cine a ver ‘Enemy’, la última película del director Denis Villeneuve (culpable de que ‘Prisoners’ fuese tan maravillosamente inquietante) basada en una adaptación más o menos libre de la novela de José Saramago bautizada como ‘El hombre duplicado’. El director francés y un Jake Gylenhall sumergido en unos de los papeles (sí, en plural) más importantes de su vida lograron que la película me desconcertase hasta tal punto de querer saber más acerca de ella. Y es que era casi obligatorio acudir a la historia original del gran Saramago para ver qué era lo que realmente se quería plasmar en aquella historia que nada tiene que envidiar al ‘Mullholand Drive’ de David Lynch.

En ‘El hombre duplicado’ asistimos a uno de los peores momentos de la vida de Tertuliano Máximo Alfonso, un profesor de historia que vive aislado del mundo y de su propia mente, limitándose a seguir el transcurso de su vida sin sentir ningún tipo de interés por ella. Un hombre desolado cuya vida cambiará radicalmente con el visionado de una película curiosamente insípida en la que consigue verse a través de la pantalla en el papel de un figurante vestido con un atuendo de botones. Un botones que aparecerá en muchas más películas, con papeles distintos y cada vez más relevantes, provocando en Tertuliano una inquietud que le llevará al borde de la locura.

¿Quién es ese hombre cuyo aspecto es totalmente idéntico al suyo? ¿Cómo será su día a día? ¿Y si posee una vida que le corresponde a Tertuliano y no a él? ¿Qué pasaría al verse cara a cara? ¿Cómo cambiarían sus respectivas vidas ante aquel hecho? Todas estas preguntas llegan a la mente del protagonista y a los ojos del lector, y sus respuestas sólo podrán descubrirse con la lectura de esta intrigante novela que habla de la locura, la rotura de la lógica y la cruel capacidad del ser humano para luchar por su derecho más elemental y fundamental. Una novela disfrutable de principio a fin, escrita por la habitual maestría y complejidad literaria del maestro Saramago y, al igual que su adaptación fílmica, con múltiples interpretaciones. Interpretaciones que este blog está dispuesto a leer, compartir y debatir.

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Lecturas: ‘El país de las últimas cosas’, de Paul Auster

 

el-pais-de-las-ultimas-cosas-9788432209789Que las cosas desaparecen es algo que el ser humano sabe a ciencia cierta. Objetos, amistades y sentimientos se corroen con el paso del tiempo hasta que un día desaparecen ante tus propios ojos. Sin darte cuenta, terminas una etapa y empiezas otra dejando atrás muchas de las cosas que la identificaban. El mundo y nuestras vidas están en constante cambio, pero es algo que el ser humano no ha sido capaz de asimilar con absoluta tranquilidad.
 
En ‘El país de las últimas cosas’ Paul Auster lleva al extremo esta realidad universal y nos presenta un universo donde todo desaparece en el sentido más literal de la palabra. Desde casas hasta bloques de edificios o desde productos lujosos a necesidades básicas como la comida, no hay nada en la novela que esté a salvo de este mal tan simple como aterrador. El mundo se ha convertido en un auténtico caos donde nadie sabe si va a poder ver salir el sol otro día más, y sobrevivir será el único motor que les mantenga en pie, aunque sea del modo más ruin posible.
 
Y es que Anna, la protagonista de este libro, aunque se sumerja en el caos con un propósito bien claro, pronto deberá restarle importancia para centrarse en su propia supervivencia. Para ello, tendrá que valerse de su soledad y, a veces, de la ayuda de otras personas, aunque esto implique la aparición de sentimientos que posteriormente deberá destruir para poder seguir adelante. Nadie va a negar que también hay oasis de felicidad en aquel desierto de la devastación, pequeños suspiros de alivio y paz que tarde o temprano acabarán cortándote la respiración. Y es que aquí poco importa lo legal o miserable que seas, todos terminan siendo devorados por las entrañas de esta ciudad sin salida.
 
Auster firma una novela breve de una intensidad pasmosa, con unos pasajes no aptos para lectores sensibles y dotados de una hermosura destructiva que te engancha de principio a fin. La empatía con Anna es instantánea, y sin darte cuenta te conviertes en un superviviente más en esta aventura donde la esperanza es lo único que incita a seguir adelante. No sabes si terminarás desapareciendo como lo hace el resto del mundo que te rodea, y ni siquiera lo sabrás una vez terminada la novela. Pero lo que está claro es que “El país de las últimas cosas” es una lectura imprescindible que esconde un trasfondo psicológico que atemoriza a la población humana desde prácticamente el inicio de su existencia. Puede que no vivamos en un mundo tan caótico como el de la novela, o no al menos del mismo modo. Pero, ¿quién no teme desaparecer? ¿Quién no quiere dejar constancia de su paso por este mundo cuando todo haya terminado?

Lecturas: ‘La noche nos alumbrará’, de Àlex Pler

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Soy uno de esos maniáticos de la lectura que considera que la atracción de un libro depende mucho de la etapa por la que está pasando su lector. Hay libros que abandonaste hace mucho tiempo porque no entendías qué estaban tratando de transmitirte. Has tenido que esperar hasta hoy para atreverte a releerlos y encontrar en sus páginas fragmentos casi calcados a experiencias de tu vida o a sueños que aspiras alcanzar.
Sin embargo, hay novelas que no sólo mantienen intacto su brillo con el paso del tiempo, sino que descubres otras lecturas e interpretaciones cada vez que acudes a sus páginas. Son libros esenciales que necesitas que estén cerca de ti para sentirte mucho más cómodo en tu habitación. Ellos serán el arma que te defenderá de cualquier monstruo que se atreva a irrumpir en tu vida, y lo sentirás con cada página que rozan tus dedos, aunque sea la primera vez que lo hagan.
Las palabras “protección” y “bienestar” son las primeras que me vienen a la cabeza cada vez que recuerdo lo que he sentido con cada uno de los relatos de La noche nos alumbrará. Àlex Pler recoge las mejores entradas de su blog y las convierte en un libro de aventuras donde, al igual que en la vida real, seremos nosotros quienes decidiremos qué camino tomar. Pero lo esencial en cada una de las vertientes de esta “novela” no es llegar a descubrir qué es lo que nos espera al final del trayecto, sino disfrutar de todos y cada uno de los tramos del viaje.
La noche nos alumbrará es un faro en medio de un océano, una botella de agua en un desierto o un abrazo cuando creemos que lo tenemos todo perdido. En todas y cada una de sus páginas hay optimismo sincero y radiante, hay frases que quieres adoptar como mantras y lienzos que arrojan sobre tu propia vida colores tan vivos que ni siquiera antes habías sido capaz de reconocer. Es imposible no sentirte bien al terminar cada una de sus páginas, del mismo modo que es inevitable sonreír cada vez que ves el libro en la estantería. Lo miras con orgullo, agradeciendo cómo los caprichos del destino te han llevado hasta él, y te juras que jamás va a separarse de ti.
En definitiva, Àlex Pler consigue que aquellos que nos acerquemos a su libro podamos volar teniendo los pies en la tierra, riendo ante la adversidad y bailando incluso cuando las canciones que suenen sean tristes. Sabes que va a ser muy difícil ver el lado oscuro de la vida después de haber leído este libro, y es inevitable no terminarlo sin darle las gracias a su autor por alumbrarnos cada noche con sus palabras, aunque a veces pensemos que no las necesitamos. El mundo necesita un optimismo real, del mismo modo que la literatura necesita nuevos y refrescantes escritores como lo es Àlex Pler.

Lecturas: ‘Los renglones torcidos de Dios’, de Torcuato Luca de Tena

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Alice Gould es ingresada en el ficticio Hospital Psiquiátrico de Nuestra Señora de La Fuentecilla (Castilla y León) por una serie de delirios que la han llevado a intentar envenenar a su marido numerosas veces. Sin embargo, ella cree que ha sido enviada a aquel lugar para resolver un misterioso asesinato que nunca llegó a esclarecerse. Sin embargo, la peculiar actitud de esta mujer supondrá un auténtico quebradero de cabeza para los médicos de aquel lugar, los cuales no son capaces de determinar si tienen delante a una mujer completamente trastornada o a una víctima de una extraña conspiración.
Mi primer encuentro con Torcuato Luca de Tena no podría haber sido más satisfactorio. Los renglones torcidos de Dios no es otra novela sobre la locura y los manicomios, es LA NOVELA por excelencia de estos temas. Y es que, para prepararla, el autor no dudó en ingresar en un hospital psiquiátrico durante un par de semanas para empaparse del desangelado y perturbado ambiente en el que viven conjuntamente aquellos que más conocen los entresijos de la mente y aquellos que se han perdido en su laberinto.
La experiencia no podría haberle sido más satisfactoria. Parece que Luca de Tena aprovechó todo el jugo de aquel amargo “viaje” para luego exprimirlo en esta novela de ficción donde la certeza y la locura se unen una complicadísima mezcla de la cual el lector, al igual que muchos de los personajes, no son capaces de saber a ciencia cierta qué es locura y qué es realidad.
Quizás una de las proezas más evidentes en esta obra literaria -con el permiso del gran nivel de conocimientos psicológicos que contiene y que se explican a la perfección para aquellos lectores no expertos en la materia- es la creación de un personaje tan singular y atractivo como el de Alice Gould. La protagonista de la novela desprende desde las primeras páginas una personalidad arrolladora y poderosa, con unos diálogos y apreciaciones totalmente fantásticas con los que consigue meterse a lectores, médicos y enfermos en el bolsillo. La empatía y el magnetismo que crea en cada página la convierten sin ningún problema en una de las heroínas literarias contemporáneas más estimulantes y, bajo mi punto de vista, en uno de los personajes literarios más redondos que he tenido la oportunidad de conocer.
Pero Alice Gould no es el único personaje que brilla en esta obra. Los renglones torcidos de Dios presenta todo un extenso abanico de personajes que, pese a que sean creados como instrumentos para aumentar la fuerza literaria de Alice, brillan con luz propia. Desde un fantástico elenco de médicos -adorables, como el caso de César Arellano, o irritantes, como Samuel Alvar- hasta una innumerable lista de dementes cuyas historias consiguen crear unos personajes redondos que facilitan la intromisión del lector en un mundo habitado por los despojos de la sociedad. Por poner algunos ejemplos de estos entrañables compañeros de Alice, diré que es imposible no reírse con Marujita Maqueira, contener las emociones con las historias de Rómulo y la Niña Péndulo o estremecerse con los inquietantes casos de La Mujer Cíclope y La Mujer Percha.
En definitiva, Torcuato Luca de Tena consigue construir un universo perfectamente caótico para contarnos una historia que va a más con cada capítulo y que nunca decae. Perfecta de principio a fin -porque sí, también contiene uno de los mejores finales que he leído últimamente-.
¿Será Alice Gould la demente más compleja de la historia de la literatura? ¿O será la persona más cuerda de todos los que la rodean? Os dejo que lo descubráis por vuestra propia cuenta al leeros la novela, la cual os recomiendo y os obligo a leer en cuanto podáis.

Lecturas: ‘Caín’, de José Saramago

Hay veces que el ser humano tiene la extraña manía de rechazar inexplicablemente cosas que nunca ha probado, decidiendo que no le atraen o no le gustan porque su cerebro así lo ha decidido. Pero la mayoría de veces, si nos atrevemos a dejar estos prejuicios a un lado y arriesgarnos, siempre terminamos pensando en cómo habíamos pasado tanto tiempo sin ello.
Esa fue mi experiencia con José Saramago, un autor al que yo tenía totalmente encasillado en géneros literarios que no me atraían demasiado y que, una vez más, me demuestran que cualquier historia o género literario puede ser maravilloso cuando el creador también lo es.
En Caín asistimos a una versión del Antiguo Testamento muy diferente al que se nos ha mostrado tropecientas veces en las escrituras bíblicas. José Saramago da un giro de tuerca a uno de los personajes más odiados por el cristianismo y lo convierte en absoluto protagonista -o espectador, depende del enfoque que le queramos dar- de esta disparatada y divertida historia que pone a Dios contra las cuerdas y que nos hace reflexionar sobre qué o quién es el verdadero villano de aquellas historias.
Con un humor absolutamente hilarante y mordaz, el lector podrá sumerirse en los viajes temporales de Caín y su jumento y releer historias como las de Moisés, Abraham o Noé muy distintas a las que nuestra mente tenía más que asentadas. Un libro para disfrutar en cada una de sus páginas al mismo tiempo que alimentas tu espíritu crítico respecto a cánones tradicionales de la civilización occidental.
Y es que, como bien me dijo el encargado de que este Caín llegase a mis manos, estudiar religión con este libro sería muchísimo más divertido…y creíble.