Cine: ‘La Isla Mínima’

IslaMinima

Nos encontramos en 1980, en un contexto histórico donde el presente está demasiado arraigado a un pasado que no deja lugar al futuro. Una época de lucha generacional en la que los prejuicios ancestrales de una reciente dictadura colisionan con unas mentalidades democráticas mucho más abiertas, o eso es lo que aparentemente les hacían creer. Y, entre tanto cambio, la eterna maldad humana sigue cobrándose víctimas inocentes sin que nadie consiga hacer demasiado por evitarlo. Como sucede en ese pueblo andaluz cercano a las marismas del Guadalquivir, donde dos hermanas han desaparecido misteriosamente y nadie logra hacerse una idea de su posible paradero. O eso es lo que quieren hacerles creer a los detectives Pedro y Juan, enviados a este pequeño pueblo en el que sus vidas van a dar un gran vuelco.

Sigue leyendo

Cine: ‘Boyhood’

boyhood-poster

Conseguir grandes objetivos conlleva mucho tiempo y esfuerzo. Uno no consigue adelgazar, escribir un libro, obtener un título universitario o enamorar a una persona de la noche a la mañana (y, de conseguirlo, es que algo no funciona según lo previsto). Cada propósito conlleva su tiempo, y estaréis de acuerdo conmigo en que, una vez tocamos la meta con nuestros propios dedos, la sensación de triunfo y orgullo es muy satisfactoria. Pero también sentimos una especie de tristeza y vacío que conllevan todo fin de ciclo. Y es que entre meta y meta hemos trazado un larguísimo recorrido: la vida.

Precisamente, es este trayecto vital el que Richard Linklater ha querido plasmar a través de ‘Boyhood’, obra que se puede catalogar como uno de los proyectos cinematográficos más ambiciosos de la historia del séptimo arte. El director ha recreado a lo largo de doce años la vida “ficticia” de Mason y su familia. El resultado lo podemos encontrar en esta película, que se convierte desde el primer minuto de su metraje en un homenaje a toda una generación y a unas cuantas etapas vitales que todos hemos recorrido o deberemos recorrer.

Sigue leyendo

Cine: ‘Begin Again’

Begin-again-2014-Pelicula

Las grandes ciudades tienen el atractivo de las oportunidades, y todo aquel que quiera lograr realizar sus sueños suele embarcarse en una aventura dentro de ellas. Da igual que sean ovejas descarriadas o gente con la palabra “ambición” pintada en la frente, pues todos buscan un hueco en aquel lugar de mastodónticos edificios llenos de gente apresurada por culpa de un reloj de arena invisible. Son pequeños peces de río que quieren sobrevivir en mares abiertos, aunque no saben con toda seguridad si podrán evitar ser devorados despiadadamente por otras criaturas más grandes y, a veces, hasta inmateriales.

Sin embargo, y pese a que son muchos los que se lanzan a la aventura conscientes del riesgo que corren, terminan tropezando. Porque no debemos olvidar que las grandes ciudades son complicadas, tergiversadoras y maquiavélicas, y jamás van a mostrar misericordia por nadie que quiera vivir en ellas. Son musas que te ofrecen sueños y pesadillas en una balanza que sólo lograrás equilibrar con perseverancia y ayuda de otros que, al igual que tú, también han degustado el sabor amargo del caramelo.

begin again 1

Justo eso les ocurre a Gretta (Keira Knightley) y a Dan (Marc Ruffalo), dos personas a las que Nueva York les ha hundido ya sea antes de empezar a cumplir sus sueños o una vez alcanzado el éxito. El caso es que ella, una joven compositora de música abandonada por un novio absorbido por la fama, y él, un productor de discos venido a menos y con una vida totalmente caótica, coinciden en un bar durante el peor momento de sus vidas. Un encuentro ocasional que va a cambiar las vidas de ambos protagonistas. Un final que enlaza un nuevo punto de partida.

Con esta premisa, John Carney nos da el billete a un entrañable y acogedor viaje por las vidas de Gretta y Dan, dos personas muy distintas que tienen la música como nexo común. Y será éste elemento el que les llevará a establecer una amable y sincera amistad que les ayudará poco a poco a recomponer sus vidas, sus sueños y, sobretodo, a ellos mismos.

‘Begin Again’ es una película hecha para enamorarse de ella. Un musical atípico repleto de buenas interpretaciones, personajes secundarios adorables y un enfoque distinto hacia una Nueva York tan magnética como de costumbre. El film no busca ser transgresor, pero posee en su metraje algunas de las escenas más originales y agradables que hemos visto en este tipo de películas durante los últimos años. Engancharse a la historia es inevitable, y enamorarse de su banda sonora es un requisito casi obligatorio (de hecho, creemos que sería injusto que algunas de sus canciones no fuesen nominadas en futuras entregas de premios del séptimo arte).

La película, en definitiva, es un canto a las segundas oportunidades y al perseguir tus sueños sin importar cuántas veces te tropiezas. Nos gusta ser autosuficientes, pero a partir de ahora jamás declinaremos aquella mano tendida que nos ayude a reincorporarnos. Y tampoco dejaremos de escuchar música, pues esta claro que sigue siendo la mejor forma de expresar nuestros sentimientos y, por qué no, ayudarnos a definir quiénes somos.

¿Puede una canción salvar una vida? La respuesta es evidente, tanto como la sonrisa que se quedará marcada en tu rostro y en tu interior al terminar de ver esta película.

canasongsave

Cine: ‘10.000 km’

10000km

Nadie es consciente de lo que le puede deparar el día cuando se despierta. Nos tomamos cada nuevo día como una prolongación del anterior, desayunando las mismas tostadas con mermelada, intentando quitarnos las legañas de los ojos o echando un polvo regenerador con aquella persona que lleva ocho años durmiendo a tu lado. Tenemos la rutina tan asumida en nuestra vida que no somos capaces de pensar en cómo el destino puede romperla en cuestión de un segundo. Y lo hace. Lo que iba a ser un día más en aquella perfecta vida cosmopolita se desvía hacia nuevos y peligrosos caminos que hay que estar dispuestos a recorrer para seguir avanzando hacia nuestros sueños; aunque estos a veces nos alejen del bienestar actual.
 
De repente, pasas de amanecer en Barcelona a no poder conciliar el sueño en Los Ángeles. Tú estás aquí, pero tu vida no. Esta se ha quedado en la Ciudad Condal, y la única manera de acceder a ella es a través de una pantalla de ordenador, una ventana electrónica que te acerca a todos tus recuerdos. Y a él. Sabes que se siente igual como tú, que lo que era vuestro nido ahora se ha convertido en una jaula de la que es muy difícil salir. Os ayudáis a sobrevivir cada día en un mundo donde no os encontráis. Vuestros rostros están a pocos centímetros, vuestras voces se escuchan con claridad, pero vuestros cuerpos están a 10.000 kilómetros de distancia. Qué difícil es bailar con alguien cuando no lo tienes a tu lado para guiarte cuando te pierdes en un paso.
 
A052_C001_08243A.0005424
Cuando la distancia se entromete en una relación, los espacios individuales pasan a ser océanos repletos de tiburones, los silencios no pueden llenarse de besos o de caricias y las discusiones tontas no tienen el comodín de ese abrazo silencioso que ayuda fácilmente a resolverlas. Todo se magnifica cuando aquella persona con la que quieres compartir tu vida deja de formar parte de ella, o al menos de manera física. Lo hace el amor, pero también los problemas que, en la proximidad, no llegaban a apreciarse.
 
Una relación es un plato cocinado con muchos ingredientes, donde la proximidad tan sólo es el sazonador que le da un mejor gusto al resultado final. La compenetración, los puntos en común, la aceptación de los pequeños fallos del otro, la confluencia de dos mundos distintos y la predisposición a crear un futuro en común son también condimentos esenciales para que el plato cocinado tenga el sabor que le corresponde. Las relaciones a distancia (y muchos lo sabemos) funcionan siempre que las bifurcaciones vuelvan al camino principal, pero no cuando esta se produce en rincones psicológicos o afectivos.
 
10km

Cine: ‘Her’, la realidad del artificio

her

No descubro un secreto ancestral al decir que el boca-oreja es la mayor promoción que puede tener cualquier obra de arte en la actualidad. Gracias a ello no sólo llegamos a leer, escuchar o visionar cosas que por nuestra cuenta no habríamos hecho nunca, sino que además te crean una sensación de necesidad por aproximarte a ellas y dejarse llevar por su contenido.
Algo así me ocurrió con Her, una película que llegó a mí hace ya un par de meses por la de comentarios y críticas que se dejaban ver por las distintas redes sociales, encumbrándola incluso antes de ser exibida. Una película futurista, supuestamente de ciencia-ficción, se convertía en el drama más conmovedor de los últimos meses. Y yo me pregunté: ¿por qué una película tan aparentemente lejana a nuestra realidad está consiguiendo trastocar o hacer reflexionar a todos aquellos que la ven?
La historia de Her es bien simple. Theodore es un hombre con el corazón roto, obstinado a vivir una vida que dejó de emocionarle cuando se separó de su esposa. Ahora se dedica a escribir cartas y dedicatorias ajenas, enfrentándose día a día a esos sentimientos que acaban con él inconscientemente, y aislándose del mundo que le rodea gracias a los distintos entretenimientos que ofrece la tecnología de esa época ligeramente avanzada a la nuestra. Pero entre tanto aislamiento social, Theodore descubre la existencia de un nuevo sistema operativo que dispone de un complejo mecanismo de Inteligencia Artificial personalizable con el que puede satisfacer todas las necesidades del usuario. Y así es como conoce a Samantha, una voz que cambiará el resto de sus días y, probablemente, su vida. El resto, ya lo descubriréis por vuestra cuenta si decidís acudir a verla algún día.
her1Con una historia bien contada, una fotografía evocadora y unas interpretaciones más que magníficas -es imposible no desear abrazar a Joaquin Phoenix en algún momento del metraje-, Her viene a demostrarnos que aquello que el ser humano busca, ha buscado y seguirá buscando durante la existencia de nuestra especie es sentirse querido. Da igual que nos creemos falsos sentimientos de autosuficiencia o que nos empeñemos en vivir en un mundo donde se priorice mantener contacto con otros a través de mil pantallas. El ser humano huye de la soledad, necesitando sentirse querido por alguien -o algo- para dar lo mejor de sí mismo o para no hundirse cuando todo se viene abajo. Necesita unos labios que lo besen, unos brazos que lo abracen y un cuerpo con el que poder consumar unas necesidades tan instintivas como vitales. O hay veces que incluso se “conforma” con mantener una relación intelectual placentera y satisfactoria, y lo digo entre comillas porque probablemente es aquello más difícil de conseguir.
Y es que es imposible no salir desencajado de la sala de cine tras ver esta película. Probablemente porque lo más extraño de Her es tener la sensación de que te está contando una situación totalmente normal en un futuro no muy lejano. ¿O acaso no reímos, lloramos y nos emocionamos viendo una película a través de una pantalla o escuchando cierta música desde nuestros auriculares? Efectivamente, nos asemejamos a Thedoroe más de lo que pensamos.